Escrito por Administrador Viernes, 12 de Febrero de 2010 14:10
La Cuaresma es tiempo para salir de sí mismo. Salir a la búsqueda de Dios, para adentrarnos en Él, disfrutar de su presencia, saborear su Palabra, calentar nuestro corazón, y dejarnos conducir por el Espíritu de Dios. Salir a la búsqueda del hermano con el corazón abierto y agradecido, dejándonos sorprender e interpelar por él, esponjando el corazón con la misericordia, el amor y la solidaridad, compartiendo el camino de los hermanos, y cambiando la dirección de nuestra mirada hacia aquellos que están malheridos en la vida, que viven sumergidos en la tristeza, el dolor, la soledad, la exclusión y la injusticia.
La Cuaresma es tiempo para revisar y cambiar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos actitudes, a fin de identificarnos y seguir a Aquél que para nosotros es la fuente de la vida y la salvación: Jesucristo. Ponerse en camino de conversión a través de la oración gratuidad, el compartir de nuestra vida y nuestros bienes, y el ayuno de cuanto nos impide vivir en la fraternidad, en el perdón y en la solidaridad con los hermanos.
La Cuaresma es tiempo para caminar hacia la Pascua. Querer, unido a Cristo, pasar de la muerte a la vida, desear una transformación profunda de nuestro ser y de nuestro mundo. Es recorrer el camino, no exento de dificultades, hacia la Pascua, acompañado por Jesús de Nazaret, contemplándole y haciendo vida cuanto descubrimos en Él. Es apostar con todas nuestras energías y acciones para que cuanto hay de muerte en nosotros, en nuestras familias, en nuestros ambientes, en nuestro mundo, se transforme en Vida.
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Francisco Maya Maya