Escrito por Administrador Lunes, 01 de Marzo de 2010 00:12
Tiempo de relajación
Siéntate en una postura cómoda, intenta mantener la espalda recta.
Cierra los ojos, intenta no pensar en nada. Olvídate de todo lo que te preocupa.
Vas a intentar ser consciente de tu propio cuerpo. Respira profundamente, sin prisa.
Siente tus manos. No pienses en ellas, no intentes imaginártelas, solo debes sentir que forman parte de ti... sientes la sangre que circula por ellas...
Nota ahora tus piernas... están completamente relajadas... percibes el ligero roce de la ropa en todo tu cuerpo... de pronto te sientes flotar en el aire... es como si tu cuerpo no tuviese peso... como si solo existiese tu alma...
Párate en la respiración... aspira profundamente, deja escapar el aire despacio... siente el aire al pasar por tu boca... lo notas al pasar por la garganta... llega a tus pulmones, los llena, los inunda de aire, limpia tu sangre y vuelve a salir al exterior...
Sigue pendiente de tu respiración... el aire que penetra en ti es el espíritu de Dios... sientes al espíritu como pasa por tu garganta... como llena tus pulmones... inunda todo tu cuerpo... está en todo tu ser... tu cuerpo sigue flotando... tú y Dios... todo en ti es felicidad... todo en ti es tranquilidad... todo en ti es amor y ternura...
Todo lo percibes de un modo nuevo... de un modo diferente... sientes en Dios, sientes como Dios... tú y Dios... todas las palabras tienen mas sentido... mira estas palabras desde Dios... míralas como Dios... AMOR...
(dejar pasar un espacio de tiempo más largo entre palabra y palabra)
PAZ... PERDON... ESPERANZA... POBRES...
Contempla
Sitúate en aquella sinagoga de Nazaret. Allí se encuentra Jesús.Ves el rostro de Jesús allá en la sinagoga. Estás allí... fíjate en sus ojos, ves como despiden paz, ternura amor comprensión... mira sus labios... de ellos salen palabras que llenan tu alma... palabras llenas de vida... llenas de eternidad... escúchale...
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la buena noticia a los pobres. Me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor” (Jn 4, 14-22)
Qué quieres decirle a Jesús, después de haberle escuchado. Dialoga ahora con él.
(Tiempo de silencio con música)
Todos:
Aquí estoy Señor, dispuesto a seguirte, para ir a anunciarte a otros.
Abre mis oídos y mi corazón a tu Buena Noticia de amor y de libertad.
Dame la gracia de sentir con tus sentimientos.
Dame la fuerza necesaria para poder proclamar tu Buena Noticia a los pobres.
Enséñame a amar a los pobres, a luchar por la justicia, a defender a los oprimidos.
Conviértame en instrumento de vida y esperanza para cuantos sufren cerca de mí.
Déjame ayudar, curar y amar, para gozar y sembrar tu buena nueva.
Ilumíname para que descubra tus huellas, tu figura en el acontecer de cada día
Llena mi corazón de tu misericordia y haz que sepa verte en los doloridos de la tierra.
Señor, quiero ser buena noticia para los pobres, los emigrantes, los excluidos, los perdedores.
Animador.
En Nazaret, Jesús soporta su primera prueba: sus paisanos, sus vecinos y familiares no aceptan que Jesús, el Mesías, sea el hijo del carpintero; que no venga con poder, dispuesto a arrojar a los romanos de sus tierras. Ellos buscan algo espectacular de Dios, y ahora sólo ven a Jesús, el hijo de María, el del carpintero. Sus paisanos no pueden creerle. Saben que Jesús es el hijo de José y esto les impide ver más allá de las apariencias.
¿Qué te impide hoy ver a Jesús? ¿Qué obstáculos encuentras para acoger y hacer vida en ti su Buena Noticia? ¿Qué te impide reconocer y escuchar su Buena Noticia en la vida de los más cercanos a ti?
Tus hermanos te están transmitiendo la Buena Noticia de Jesús:
- En su cercanía y presencia hecha con amor y bondad.
- En sus palabras de aliento, de consuelo, de luz.
- En sus silencios y en sus gestos cargados de vida.
- En su preocupación por los más necesitados.
- En su generosidad ofreciendo lo que son a los demás.
- En…
¿Qué buenas noticias te gustaría transmitir hoy? ¿A quién te gustaría transmitir esas buenas noticias?
Estamos llamados a transmitir la Buena Noticia de Jesús. Él te envía a tus amigos, a tu familia, a tus compañeros de trabajo, a tu comunidad. No vas en tu nombre, es el Señor quien te envía.
Todos:
Id por todo el mundo....
Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de una obra.
Soy tu compañero en la misión.
Gracias, Jesús.
Me encuentro emocionado por tu confianza.
La mies es mucha y los braceros pocos.
Quiero ser uno de ellos.
Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser el buen samaritano.
Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.
Dame AUDACIA.
En este mundo escéptico y autosuficiente,
tengo vergüenza y miedo.
Dame ESPERANZA.
En esta sociedad recelosa y cerrada,
yo también tengo poca confianza en las personas.
Dame AMOR.
En esta tierra insolidaria y fría,
yo también siento poco amor.
Dame CONSTANCIA.
En este ambiente cómodo y superficial,
yo también me canso fácilmente.
Conviérteme primero a mí,
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.
Gracias, Jesús.
Canto:
Por ti, mi Dios, cantando voy
La alegría de ser tu testigo, Señor.
Me mandas que cante con toda mi voz;
No sé como cantar tu mensaje de amor.
Los hombres me preguntan cual es mi misión;
Les digo, testigo soy.
Por ti, mi Dios, cantando voy
La alegría de ser tu testigo, Señor.