6 YO SOY EL BUEN PASTOR
Escrito por Administrador Viernes, 29 de Enero de 2010 23:49
Tiempo de relajación
Relaja todo tu cuerpo. Pacifícate, serena todo tu ser. Respira profundamente. Haz silencio.
Escucha los diferentes sonidos que hay fuera de ti. Después haz silencio en tu interior.
Fíjate en ti mismo (sin reflexionar ni discurrir mucho). Obsérvate serenamente. Contémplate en silencio. Cae en la cuenta de cuáles son ahora tus sentimientos, tu estado de ánimo. Quédate en silencio.
Observa tu vida diaria:
¿quién o qué me guía?
¿quién conduce mi vida?,
¿quién me orienta?
¿quién o qué me alienta?
Yo me desvío…
¿Existen en mí cosas o personas o situaciones que me desvían?:
¿gustos?
¿planes secretos?
¿sentimientos?
¿proyectos?
¿segundas intenciones?
Quédate en silencio, contempla quién o qué está ahora guiando tu vida.
Lectura evangélica:
“Yo soy le Buen Pastor. El Buen pastor da su vida por las ovejas; no como el asalariado que ni es verdadero pastor ni propietario de las ovejas. Éste, cuando ve venir al lobo, las abandona y huye. Y el lobo hace presa en ellas y las dispersa. El asalariado se porta así, porque trabaja únicamente por la paga y no tiene interés por las ovejas. Yo soy el buen pastor, conozco mis ovejas, y ellas me conocen a mí, lo mismo que mi Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él; y yo doy mi vida por las ovejas. Pero tengo otras ovejas que no están en este redil; también a éstas tengo que guiarlas, para que escuchen mi voz. Entonces se formará un rebaño único, bajo la guía de un solo pastor. El Padre me ama, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente” (Jn 10, 11-18)
- El Buen pastor te “conoce”. Ábrete a él. Deja que recorra todos los rincones de tu vida. Proclama con alegría que el Señor es tu pastor. Lo ha sido y lo es. Me llama por mi nombre, me revela su intimidad. Ponte en sus manos, deja que él te conduzca y guíe. (Tiempo de silencio con música)
- Te “defiende” de los peligros, no te abandona. Exprésale que está atemorizando ahora, cuáles son los peligros que te atenazan y te paralizan en estos momentos. Siente que él te cuida y te protege, me lleva por valles y pastos, no me deja solo, me respeta y me ama. (Tiempo de silencio con música)
- “Da la vida” por ti y por todos. Ama hasta dar la vida. Da las gracias por su amor, por su entrega, por ofrecerlo todo por ti. Expresa tu gratitud. Gracias Jesús por tu vida, por tu amor, por tu cruz, por tu resurrección…(Tiempo de silencio con música)
- “Reúne” en la unidad a los que están dispersos, los atrae y reconcilia. El Señor te llama para que te acerques a los que están perdidos, necesitados, sin pastor, mal conducidos. Ora por ellos. Toma conciencia de quienes necesitan ayuda, acogida, luz, orientación, un hombro amigo. (Tiempo de silencio con música)
Imaginemos lo que significa para un rebaño hambriento encontrar hierba verde, fresca. El hallazgo se convierte en una fiesta. Después de un camino árido y polvoriento, la sola vista de una pradera invita al descanso. O imagínennos también lo que puede ser para la sed de las ovejas, en pleno desierto, el sonido de agua de las fuentes. El gozo entra por los ojos y la piel, no solo por la garganta reseca. Las ovejas recobran el aliento y encuentran fuerzas para seguir caminando.
Descansa y saborea ahora este tiempo, sintiendo como es el pastor el que te está guiando por los senderos buenos.
(Tiempo de silencio con música relajante)
Todos:
El Señor es mi Pastor, nada me falta.
En verdes praderas me pacienta,
Me conduce hacia fuentes de descanso
Y repara mis fuerzas.
Conoce mis proyectos e ilusiones,
Me guía por caminos de justicia,
Me enseña los tesoros de la vida
Y silva canciones de alegría,
Por el amor de su nombre.
Aunque pase por cañadas oscuras
No tengo miedo a nada,
Pues él está junto a mí
Protegiéndome de trampas y enemigos.
Su vara y su cayado me dan seguridad.
Aunque mis trabajos sean duros y urgentes
No me agobio ni pierdo la paz,
Pues su compañía procura serenidad a mi obrar,
Plenifica mis anhelos y mi ser,
Y hace útil todo febril activismo.
Cada gracia, con gracia renovada,
Pronuncia mi nombre con ternura
Y me llama junto a él.
Cama mañana me unge con perfume;
Y me permite brindar, cada anochecer,
Con la copa rebosante de paz.
El Señor es mi pastor.
Él busca a las que están pérdidas,
Sana a las enfermas,
Enseña a las erradas,
Cura a las heridas,
Carga con las cansadas,
Alimenta a las hambrientas,
Mima a las preñadas
Y da vida a todas.
El Señor es mi pastor.
Nada temo a los profetas de calamidades,
Ni a la tiranía de los poderosos,
ni al susurro de los mediocres,
¡porque Tú vas conmigo¡
Has preparado un banquete de amor fraterno
Para celebrar mi caminar por el mundo.
El me revela quiénes son tus preferidos
Y cuáles han de ser mis sendas del futuro.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
(Repetimos la frase que en estos momentos más nos llega al corazón y que deseamos compartir con los demás)
Terminemos esta oración diciendo:
Mi buen pastor. Tú estas conmigo. Tú eres mi amigo. Tú eres mi pastor.


